Convocatoria: número 25, julio-diciembre 2022

2021-05-26

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¿Cómo aceptar la validez de la multiplicidad y coexistencia de epistemologías sin horadar, en ese mismo movimiento, la validez de la epistemología propia del conocimiento científico, cuya legitimidad supone, precisamente, no ser una entre otras tantas formas de conocer, sino la manera adecuada y exclusiva de hacerlo? La modernidad occidental, universalizando un tipo de sujeto, excluyó de la participación en la construcción del discurso verdadero a todas aquellas epistemologías que partían de otros supuestos, de otras ontologías, de otras relaciones consigo mismas, con la historia y con el universo. Así las cosas, huelga preguntarse:

¿Cómo producir conocimiento válido frente a la pluralidad de formas de conocer que pugnan por ser reconocidas en su legitimidad? ¿Cómo influye esa pluralidad en los procesos de enseñanza-aprendizaje? ¿Cómo operan en esos procesos los saberes de los participantes que se tejen y entretejen en una trama en la que lo dado y lo recibido en la interacción cognitiva se combinan una y otra vez? ¿Cómo acceder al conocimiento de las prácticas, experiencias, relaciones, formas de comprender y explicar de los participantes tal como se ofrecen en los procesos de enseñanza-aprendizaje? ¿Cómo recuperar la mirada del/la otro/a latinoamericano/a y hacerla propia para mirar y mirarnos a través de ella?

Se advertirá que esta discusión, al mismo tiempo, no puede no ser estrictamente política, en tanto y en cuanto de los niveles de participación de los que se nutran los discursos y las prácticas considerados verdaderos, dependerá el reconocimiento de las alteridades y diferencias que puede llegar, en un plano institucional como lo supone la educación y las políticas públicas, de buscar borrarlas a intentar protegerlas.

Desde esta perspectiva, el centramiento en el sujeto al que se invita a partir de este eje temático equivaldría a un descentramiento de un tipo de subjetividad, para proponer en su lugar un espacio abierto a la participación variada y diferente de subjetividades diversas y sus formas de relacionarse y construir la verdad y el mundo.

El lugar protagónico históricamente concedido al sujeto cognoscente comienza a ser resistido por quienes intentan ya sea mostrar las múltiples formas de conocer y de producir conocimiento, ya sea escuchar las voces vedadas, acalladas, oscurecidas, opacadas, rechazadas, desoídas por el concierto totalizante de voces autorizadas, legitimadas, aprendidas, reiteradas del coro de las epistemologías tradicionalmente adoptadas. La recuperación de esas formas de conocer ignoradas reclama al mismo tiempo: a. una previa descolonización, ruptura, revisión, objeción epistemológica y metodológica, y b. la formulación de propuestas que admitan la pluralidad de epistemologías y metodologías como expresión de la diversidad de etnias, pueblos, culturas, utopías, cosmogonías, creencias,  formas de ser y de estar en el mundo y en los diversos mundos. 

La producción científica de las ciencias sociales se enfrenta, así, a grandes y paradójicos desafíos como el marcado por la tensión entre la creación y la legitimación. Esa tensión abarca un amplio espectro que va desde las epistemologías, teorías, estrategias de recolección y análisis de datos, hasta los modos de concebir, construir y emplear los datos, las formas y criterios de validez y los regímenes de verdad.

Con base en las citadas consideraciones el eje temático de este número se propone:

  1. Recopilar aportes realizados en la región, o en vinculación con ella, respecto de la creación y/o aplicación de las epistemologías y metodologías centradas en la/el otra/o.
  2. Dar cuenta de los nuevos problemas de investigación y de los modos de resolverlos recurriendo a epistemologías centradas en la/el otra/o y a las metodologías adecuadas a esos problemas y a los fundamentos ontológicos y epistemológicos por los que se ha optado.
  3. Exponer los resultados de la producción de conocimiento situado de procesos, contextos y relaciones educativas, y la manera en la que los límites de la aplicación de los modelos de conocimiento preeminentes conducen a la necesidad de proponer formas de conocer originales, renovadas y/o ancestrales.
  4. Incrementar el diálogo entre las distintas formas de conocer, de enseñar y de producir conocimiento y las posibles formas de ser tanto de las sociedades latinoamericanas en general como de las políticas educativas y los procesos de transmisión de conocimiento en particular.